Visiones Fugaces

viernes, 11 de febrero de 2011

Día 3: La Muerte del Artista; El nacimiento del Viajante Cantor

Quienes Juzgan los amaneceres por la compañía o el lugar, tienen mucha razón. Mi amanecer comenzó cuando escuche ese "juampi" adictivo, propio de los 3 días que venían pasando. La ventana pasaba el trailer de la maravilla por venir. El sol, círculo perfecto del desenlace de todos los santos, fue cegandome, acuñando un camino de ilógico cemento, rojo acuático. La isla del sol redunda en si misma.

Fui echado del hostal por cometer un error fruto de la ignorancia cultural. NOTA: Nunca desayunes en un lugar distinto del que duermes, por lo menos en Bolivia.

Mochilas resguardadas en la pareja infiel en forma de restaurante barato, y a caminar. Cuatro pastores exacerbados. Un tano líndero, un cordooobés chamanicamente compañero, un escritor desinhibido pero nunca jamas el mismo, y una compañera de viajes, híbrida entre princesa sabinesca y licenciada correcta.

Por la cresta de una isla, Como la de Lost pero con un fetiche por apunarte y sorprenderte, caminamos de lado a lado.

Seminare, caballos salvajes, el eco de "la puta que vale la pena estar vivo", anestesia antes de un fuimose donde la musa perseguida, era fotografiada a medida que nuestro vínculo se desprendía de esa belleza orgánica y espiritual que supimos tener

La playa de las animas me pelo la nuca, mientras no entendía como ese cuerpo podía haber estado tan cerca y yo sin tocarlo, por respeto, temor, o falta de alma en mis extremidades.

Volvimos como extraños, y a medida que nos separábamos volvía a mi estatuto de un desconocido más, con gorro de ñoña, de camisa a cuadros esperando un avión demorado. Volvía de a poco al molde del que tanto no me aleje. Entendía que tal vez era un error haberme fijado en ella, era un error, a tantos kilómetros de los remolinos, buscar iteraciones. Pero, era inevitable. Simplemente inevitable. Es por eso que me incendie y purifique escribiendo poesía, para su cara y su pecho impenetrable.

Y se fue, confiando en que nuestro antes del amanecer, termino antes del atardecer. Una foto, en mi mera memoria.

Pero carajo, que hermosa foto.

El artista incinerao, suicidado, maltrecho y con una tara propia de los sentimiento fluctuantes del amor, se dispone a enterrarse en una cavilación extrema, cuando el cordobés le pone un 220 en la espalda. Y me reinicia el sistema.

Como quien baja a la tierra en el lugar donde nació el primer Inca, desciende a seguir.

Mejor dicho, a comenzar el viaje. Cansado, agotado y desairado, me ducho (entiendase por una chica de 11 y su hermanito de 8 llenando un tanque de agua con botellas y yo, abajo, en un sistema de ducha subjetiva a chorro). La posada, Lo de Alfonoso, amigablemente rústica y arcaica, nos llevó a ejecutar el exorcismo de la playa que una vez (10 horas antes) tuvo sabor a poco.
De la mano de un porteño guitarrero y una banda de atorrantes, sangre y fuego, sandro y agua, ya no hay dolor, a donde vamos, razguñando las piedras, porque total, en algún lugar te espero...Y no olvide nada, que plantamos ilusión, porque deje allá mi sangre, y hoy me tengo que inventar, SI SOY ARGENTINO

lelerelelelleleelelelellelereleellelele le le relele le le lereleee

Juampi
Copacabana, en homenaje al 17/01/2011 trascurrido en la Isla del Sol, lado norte 80% lado sur lo suficiente.

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