Visiones Fugaces

miércoles, 9 de febrero de 2011

Día 2 (La Cofradía de la Barca Interminable)

Nunca sentí que un micro corriera tanto y yo lo percibiera tan poco. Debe ser como dicen, en Bolivia hasta el tiempo es más lento, y lo domina la vista. La inmensa apropiación de una vista, conocida por muchos, vividas por eternos y pronta a imprimirse en nuestras mentes como garrapata de doberman. Nos da vuelta todo.

Desde volver a la Paz, una gran ruina viva, hasta enfilar pa' copacabana, me pasaron miles de excepciones a todas las reglas que se me habrían podido ocurrir. Miles. Doscientas también. Eso si llegar fue mucho más de lo que esperaba, mucho, tal vez demasiado.

Lago que es mar con montañas, que es infinito sin guardia. Más que sentir, más que crecer, es creer en que la vida, cuando surgió, se empapó en estas aguas. Aunque pese el día, y se tornen duros los pastos, la ilusión de corroer, de mirar, de olfatear, de no aludir y de no cambiar por nada el instante de sinceridad.
Bolivia esta siendo para mi en todo sentido posible un amor a primera vista. Vine a no buscar; Ni gloria, ni pena. Y me encuentro rodeando por la misma maldita diadema
Pero la veo caminar y no quiero otra cosa. La siento encima, presente, querible y ausente. Y se que en ella no hay gramo capaz de quererme. Ha vencido la llegada. Se que nos espera más allá del matorral, de las dunas y de las estelas de este sol

Se por mis manos, cuantas historias he intentado, porque quiero, y luego existo. Hasta para ver ese atardecer, hago huelga de arrebatos.

Perder objetos es lo que mejor hago. Pero estoy perdiendo el miedo, a ser humano

Juampi
Isla del Sol, Lago Titicaca, Bolivia. Domingo 16 de Enero - 2011

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