La encontré en Ezeiza, en espera desarrapada y larguirucha. Viuda de confines y ávida de sentimientos desafiantes.
La encontré pacífica, congruente, homologada como un acuerdo a una forma de vida. La encontré graciosa, no como las 3 portadoras de histeria animal que pintaban para no enmarcarse.
Sufragios indicaban clarividencia, pistones de ignorancia. Poco, para lo mucho que era. Mucho, para lo tanto que tienta.
Los atrasos, corriendo como locos por Viru Viru el de La Paz, Sale por aca,
y ahi ya la conocía de por vida, y ahí todo se puso en línea vertical.
y fue caída libre, a sabiendas de haber optado por la inmortalidad espiritual, sabiendo que todo el tiempo con ella era solo por mi.
No digo que me busque, pero si que se acurruca, en sus adentros, para escudarse de esa manía que tiene la gente de ser feliz.
El grito de La Paz, así lo llamó yo, al ver que habíamos llegado. Ella mucho relax y premeditación, yo como una estrella de rock en su día de retorno a los escenarios.
Los golpes y los odios quedaban atrás. Los picaportes mal cerrados, los pajaros del amanecer que dejan mucho, mucho que desear.
La noche era saltar y tomar, festejando para no apurar. Y los colores de mi alegría eran solo míos, los gorriones del atardecer carroña atroz (a comer)
La noche se hizo whisky y Poker Face, y los hombres se percataban, de que más que rajar la tierra, ella la adornaba.
No te podes reir así. No podes moverte así. No podes ser la autora material de un asesinato único y primitivo.
Irrespetuosa, No podés asesinar al tiempo.
Coroico, que, coroico que no te oigo. Elegí bien. Tu vida flaco. O vás con ella. Sabes lo que va a pasar. Sabes que te va a pasar. Variá. Improvisá. Pero ella te vino a despertar. Ella, ella te vino a buscar. Ella te quiere ahí. No te preguntes porque, pero tu respuesta, autor, era evidente. Yo me siento en la madera, en el motor, borracho como estoy.
Y vos dormí, ahí te veo...Lo tierna que sos.
A ver, a despabilarte un poco. Mira el paisaje, mira las cascadas, si es una selva. Mirá para afuera.
Es que no, tiene un nombre ancestral, de tiempos de ley del embudo y sexos cesudos, cuerpo como monumento. Ojos de cuerpo. La montaña empuja a la nube, el río impulsa la cascada. La cascada humedece a la tierra. Se hace arcilla, Se hace casa. Se hace leyenda, pintura y placer. Se hace La Habana sin mar, pero con tierra. Se hace el día.
Te conocí hace 36 horas y no nos despegamos. La paz es un alud de novedad. La plaza, la chola, las fotos, y las cruces, todas como muerdago me inspiran
En toalla, en reserva, en paula, profunda y austera. Bruta y alta, proclive, a tocarte hasta cegarte. Te mimaría hasta saciarme, te sentiría bien apretada al pecho. Pero dormir, como trato yo. Y espero que resoples, como amenazaste así por lo menos se que no me estas mirando mirarte. Y preguntarte ¿cuando?
Hoy ya pasó, mañana no lo se. Pero pase lo que pase. Hoy me olvide de todo.
Y solo te quiero a vos, mirando esa montaña, estallando los colores, las luces y los reflejos que solo me deja una frase. "Bonito, pero no Boludo"
Juampi.
Coroico, La Paz, Bolivia. Enero 15 - 2011
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