Huía a toda velocidad de ese paraíso que no me dejé disfrutar, huía, y no quería escuchar nada más que las olas de ese mar. Pero empantanado en un aerosol de luz y agua helada, proseguí feliz y contento a subir al barco. Alfonso, y su hermano. Su hermano, el arqueologo antropologo que nos dio un tour gratis por la rica historia Aymara, y que comenzó a definir mi orientación (en un partido contra los quechuas, yo jugaría de 3, calculale).
El sol me miraba de reojo, retándome por, como diría Sabato "Gil y dormilón"... Ya entendí muchachos, no me abucheen más...Imperfecto, joven y miedoso, a todos nos cuesta un poco el gozo.
Fue un viaje sin sobresaltos, fue un viaje primitivo, tirando a insulso. Pero a esa altura, cualquier imagen te dejaba sin aliento, por lo cual, estar "en un lugar normal" era transitar por un espectacular paraje, optimo por donde lo quisieramos.
Llegamos a Copacabana con el cordobés errante, y nos dirigimos por la calle principal. Un hotel espectacular, caro..muy caro... como 18 pesos la noche....una estafa (si, ese monto era "caro"). Me di mi gusto de gordito amalgamático y mientras miraba las nuevas olas, me comía los mejores burritos que un mexicano podría crear, pero en Bolivia y de local.
Fuimos al Banco, y me tome mi revancha sideral comprando una camara de rollo cuyas fotos todavía no he de revelar, las tengo ahi tiradas, guardadas en un rollo singular, esperando que un día, se levanten y anden, anden a mostrar.
El corpus cristi de dos Argentos empachados y apunados hacia la cima de una capilla singular, a cuatromil y tantos metros sobre el mar, el descenso cómico y borrascoso, la capilla enorme y tediosa...Enorme y frondosa.
Y luego, luego... me dirigí a la orilla, mirando fijo un atardecer que me iba a exorcisar de adentro una canción tan burda como ejemplar...
Desde ese lugar solo se puede tiritar...
Me senté, me callé, y comencé a relatar mi tercer día...
Hasta que...
Juan Pablo Manrique (en un intermezzo soprano de su diario previamente creado, dándole un poco de ritmo a esta lámbada que quiero bailar) - Copacabana...Bolivia, 9 de abril de 2011 (aunque los refutadores de leyendas digan que estoy sentado en el living de mi casa...)
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