Fui echado del hostal por cometer un error fruto de la ignorancia cultural. NOTA: Nunca desayunes en un lugar distinto del que duermes, por lo menos en Bolivia.
Mochilas resguardadas en la pareja infiel en forma de restaurante barato, y a caminar. Cuatro pastores exacerbados. Un tano líndero, un cordooobés chamanicamente compañero, un escritor desinhibido pero nunca jamas el mismo, y una compañera de viajes, híbrida entre princesa sabinesca y licenciada correcta.
Por la cresta de una isla, Como la de Lost pero con un fetiche por apunarte y sorprenderte, caminamos de lado a lado.
Seminare, caballos salvajes, el eco de "la puta que vale la pena estar vivo", anestesia antes de un fuimose donde la musa perseguida, era fotografiada a medida que nuestro vínculo se desprendía de esa belleza orgánica y espiritual que supimos tener
La playa de las animas me pelo la nuca, mientras no entendía como ese cuerpo podía haber estado tan cerca y yo sin tocarlo, por respeto, temor, o falta de alma en mis extremidades.
Volvimos como extraños, y a medida que nos separábamos volvía a mi estatuto de un desconocido más, con gorro de ñoña, de camisa a cuadros esperando un avión demorado. Volvía de a poco al molde del que tanto no me aleje. Entendía que tal vez era un error haberme fijado en ella, era un error, a tantos kilómetros de los remolinos, buscar iteraciones. Pero, era inevitable. Simplemente inevitable. Es por eso que me incendie y purifique escribiendo poesía, para su cara y su pecho impenetrable.
Y se fue, confiando en que nuestro antes del amanecer, termino antes del atardecer. Una foto, en mi mera memoria.
Pero carajo, que hermosa foto.
El artista incinerao, suicidado, maltrecho y con una tara propia de los sentimiento fluctuantes del amor, se dispone a enterrarse en una cavilación extrema, cuando el cordobés le pone un 220 en la espalda. Y me reinicia el sistema.
Como quien baja a la tierra en el lugar donde nació el primer Inca, desciende a seguir.
Mejor dicho, a comenzar el viaje. Cansado, agotado y desairado, me ducho (entiendase por una chica de 11 y su hermanito de 8 llenando un tanque de agua con botellas y yo, abajo, en un sistema de ducha subjetiva a chorro). La posada, Lo de Alfonoso, amigablemente rústica y arcaica, nos llevó a ejecutar el exorcismo de la playa que una vez (10 horas antes) tuvo sabor a poco.
De la mano de un porteño guitarrero y una banda de atorrantes, sangre y fuego, sandro y agua, ya no hay dolor, a donde vamos, razguñando las piedras, porque total, en algún lugar te espero...Y no olvide nada, que plantamos ilusión, porque deje allá mi sangre, y hoy me tengo que inventar, SI SOY ARGENTINO
lelerelelelleleelelelellelereleellelele le le relele le le lereleee
Juampi
Copacabana, en homenaje al 17/01/2011 trascurrido en la Isla del Sol, lado norte 80% lado sur lo suficiente.