Hoy es un día especial. Todos los días que se nos declara el asueto de alma, recordamos sentimientos y sensaciones pasadas. Solo quería agradecerte, patria prestada, por haberme devuelto la consigna que siempre me conduce, que es que todos los días tu corazón puede encontrar alguien que te obnubile, por un rato, por un tiempo, por un viaje, y por tanto tiempo como un retazo de vuelta. Como una pestaña de un ojo que no recordabas haber usado. Soy un pecho abierto con patas, cara de malo y costumbres de austero. Pero lamentablemente, la vida y la sal de ella depende de aquellos lugares en donde las princesas azules se cruzan. Para sonreírte. Para soñar con vos. Para mirarte fijo y tal vez, hasta para rozarte.
A todas aquellas mujeres que alguna vez fueron mi amor de verano. O de invierno. Porque sí, son un viaje, todas y cada una de ellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario