Visiones Fugaces

martes, 3 de septiembre de 2013

La Despegación del Sopi (la noche neuquina)

Introducción

Hacía mucho tiempo que no me sentía en condiciones de contar una historia. Mucho. Tal vez será que el aire y el avión me hacen ver tan chicos los autos, las casas, los problemas. Las personas, sacando la señora que está sentada al lado mío, casi no cuentan. Soy solo yo y la ventana. Siempre elijo la ventana. Me gusta mirar y no creo que nunca me canse de hacerlo. Desde que nací que tengo los ojos abiertos. Y con cada lagaña trato de ver aún más allá. Arme este inventario de sensaciones tantas veces que ya me creo un erudito en el arte de soñar. Creo que soy una película en constante movimiento donde genero personajes, matices, historias, penas. Glorias. Creo absolutamente todo y en todos. Y es por eso que a veces me cuesta despegar.

El avión me saca de cuajo de la tierra como si fuera un acto obligado. Como si yo no tuviera màs remedio que aceptar que todo lo que se llama realidad pasa porque lo dejo que afecte. Entra y me ensucia la guarida porque tengo un felpudo de dramatismo y una enredadera de mambos que esta en el portal de entrada.
La cuestión es que el hambre, la calentura, la ansiedad, la inseguridad en uno mismo hace que nos quedemos donde estamos conformándonos con el veneno de la rigidez. De la constancia bien lograda.
Hay gentes que nacieron para volar, hay gentes que nacieron para cantar,

Para escribir
Para garchar.
Pero yo nací para observar. Soy un testigo del crecimiento y maduración de mis tribus. Veo a mi alrededor y decoro con constructivismo (o construyo indecorosamente) palabreríos complejos, consejos certeros, abrazos de verdad.

Charly dijo desde un balcón en rio de Janeiro, que el nacio para mirar lo que pocos pueden ver.
Yo nací para mirar. Yo puedo compaginar
La inocencia de mi Fe.
Yo puedo compaginar…

Funde a negro, todos contentos, el vacío de la flor solar ahí bailándose una cumbia, llegando a Neuquen en una hora a Comer, Tomar, Bailar, Joder, Reirme, Estar con mi hermano mayor y pensar en nada más que esto que estoy haciendo en ese momento.

Mundanismo. Si
Relatividad. Si
Desapego con la responsabilidad. Late.
Amor por la vida. Late.

Ganas de conformarme con una vida plana y sin placeres de estos, de los que importan realmente, de los que te trasportan a otro lugar, físico, mental, o carnal, o de cualquier cosa en cualquier lugar, que me haga poco a poco estallar. Esa eficacia, esa eficacia Nola.

La primavera ya llego, el invierno ya se fue.
Solo te pido, que tengas un poquito de Fe.

Como diría Abraxas, saliendo de su huevo de fuego y piel, cuando era un dios pagano resplandeciente en las madrugadas de la humanidad, “ A ver a ver, como mueve la colita, si no la mueve, la tiene paspadita”.
Do re mi fa sol la si, esto es un avión para mi

Desde Neuquen, con amor.

P.D: Este breve prefacio fue escrito en el avión como efecto catatónicamente convocante de ver las Luces del Río de la plata desde arriba.

Nudo:

Me pasó a buscar con el auto por el aeropuerto, ducha rápida y a velocidad luz a Club Tres, el bar nuevo en Cipoletti. No esperaba menos de tanto laburo y tanto perfeccionismo. Increíble las luces y los colores, todo al detalle para no dejar nada librado a la susceptibilidad del cliente. Cena con gente de todos los lares y todos los tiempos, subidas y bajadas y vino tinto. Comienzo de la noche, remada espectacular para la imagen del club, remada con buena llegada al puerto de los invitados e invitadas que asistieron al viernes. Pedo catacosmico y a bailar. baile y baile. Baile y a torrar.

Sabado mediodía madrugador por las ganas de estar mas tiempo todavía despierto en NQN, dormida corta, ensalada rápida, visita al río Limay, que siempre manda saludos al pasado con mucho cariño, siesta reparadora. Cafecito en el 32 y al ruedo de nuevo. Club Tres, que bien que te vés. 

Fue una noche redonda. Fue una alegría en todo sentido. Nuevas gentes, nuevas canciones, nuevos tragos. Mucha movida. Mucha convocatoria. Motivación y sonrisa.
Una gran dosis de buen humor para la posteridad. No voy a entrar en detalles porque a mi me consta el disfrute de lo vivido.

Al otro día, fue una fiesta familiar. Lo único que me perdí, fue un partido de fútbol a las 3 de la tarde que hubiera ido a ver, y cual hincha barrabrava, pero en la vida todo no se puede. Pero no me quedo mucho más remedio que ir a almorzar a un laguito con mi brother y la novia, una fenomena.

Caminata, pejerrey con fritas, relajación, aguita. Todo lo que podía tener un finde copado, hasta ganarle a las gallinas, parrillita y mirar un buen rato de tele, actividad a la que estoy desacostumbrado por vivir en el campo.

Llevarme regalos de ropa como si papa noel estuviera por ahi.

Todo y sobretodo, sentarme a contemplar el final del domingo.

Epilogo

Análisis profundo y a contraluz de una serie de eventos por los cuales me pasaba absolutamente de todo. Desde depositarme los huevos en la mano hasta sentir la imperiosa necesidad de estar ajeno a una rutina. Poder descansar si es lo que quiero, poder no ir a laburar, poder manterme alejando a ultranza de este tipo de situaciones tan pero tan comprometedoras si las hay. Lamento mucho informarme a mi mismo que falta tiempo y laburo interno para llegar a eso. Se lo logra, pero de a poco, paso por paso, bichito por bichito, cachita con cachita. Se lo logra, eventualmente. Digamos que en realidad no estoy sentado ni siquiera concentrado, me siento en una noche tan pero tan familiar, de cuando viajaba por otros lados, respiraba otros aires, es una ciudad si, pero una ciudad distinta tal vez. Que humorada de alma clemencial y torrencial que es el alunizar de estos lares. Patas para arriba. Ensimismada en oleo de odios, entre tanto trago helado un poco de amor francés no muerde mi lengua hoy.
Para el basurero, no quiero dormirme porque no quiero llegar al nefasto momento en el cual tengo que volver a capital. El vasto instante de placer incinerario en el cual me tengo que volver a capital. Odio esto por sobre todas las cosas pero creo que es mi lugar. Tengo que romperla ahí para poder estar tranquilo. Hacerme de a poco y sin querer saltar. Obsesivo. Al mango, contra todo viento y riesgo. Contra toda marea. Seguir dándole que hablar a esta noche de palo al palo.

Voy a tomarme un verso 

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